Mirandés 0 - Celta B 2
Nada salió bien, absolutamente nada. El Club Deportivo Mirandés arrancó seguro y con intensidad frente al Celta B pero ese dominio se esfumó en el segundo tiempo, un período en el que los hombres de Julio Bañuelos jugaron los peores 45 minutos del año. El filial pudo haberse marchado ayer de Miranda con una derrota abultada pero los rojillos le perdonaron la vida y eso lo pagaron con dos goles encajados que no tienen discusión alguna. Además, Rodellar y Lozano vieron la quinta amarilla y no jugarán el próximo partido.
Una subida trepidante de Randy, titular después de mes y medio, al minuto de juego acabó tras mucho peligro, en las manos del meta Sergio. Royo buscó a Randy con un pase de la muerte pero la defensa viguesa cerró bien la portería cuatro minutos más tarde. El Mirandés achuchó de entrada, presionó por bandas y mostró un planteo futbolístico agresivo con el que llevó el peso del partido desde el inicio. Con el planteo 4-4-1 y con Pillado como única punta de lanza el filial del Celta B no lograba hacer pie.
Sergio tuvo que exigirse al máximo para repeler un chute potente de Royo a los 19 minutos. La acción, que fue la más clara de los rojillos pasado el ecuador de la primera parte, fue una muestra de lo que los de Bañuelos estaban desplegando en el primer tiempo.
Con Mujika abriendo hueco a sus compañeros y con Iván Agustín comandando las acciones, el Mirandés intentaba abrirse espacios tanto con fútbol directo como con pases entre los centrales rivales. El propio Mujika también tuvo su ocasión tras un quiebre desde la frontal pero su disparo fue bien anticipado por Carlos. Y ya sobre la media hora de juego los rojillos habían tenido cuatro ocasiones claras de gol aunque la acción más peligrosa estuvo en las botas de Alex, devenido también en delantero tras las bajas en el conjunto céltico. El mediocampista del filial vigués entró solo y sin marca al área chica pero no logró conectar el centro que Víctor envió desde la derecha. Mujika a boca de gol tuvo una ocasión inmejorable de anotar al minuto 45 tras una cesión de Randy, pero el esférico salió con rosca y acabó marchándose por la línea de fondo rozando el poste izquierdo.
Jarro de agua fría. Sin cambios en las alineaciones saltaron ambos equipos a jugar la segunda mitad del partido. Unos segundos 45 minutos que no tuvieron nada que ver con los iniciales y de los hombres más adelantados, sólo Royo aportó real desequilibrio al ataque rojillo y aunque la zaga no había pasado apuros en el partido, apareció Alex para contradecir las estadísticas. El futbolista céltico desperdició su oportunidad a los 56 minutos con un mano a mano ante Gómez pero sería su compañero Mateo el que no perdonaría al meta mirandesista. El jugador adelantó en el marcador al filial a pase de Pedro al minuto 58.
Bañuelos movió el banquillo buscando respuestas: adentro Iribas, Candelas y Morgado por Garmendia, Rodellar y Matamala. Más creación y más ataque parecían ser los objetivos pero ni lo uno ni lo otro, el equipo estaba desaparecido del terreno de juego y no mostraba ni señales de reacción.
Cuando un equipo perdona es el rival quien saca rédito y ayer en Anduva la máxima se cumplió para el Mirandés. Los rojillos le tuvieron excesiva piedad al rival y el bloque vigués sacó renta adelantándose en el partido y sentenciándolo al minuto 83 en una subida en solitario y sin marca de Aitor. El jarro de agua fría también provocó que gran parte de la afición se marchase del campo mostrando su disconformidad ante un Mirandés que no tenía ni esa chispa ni esa intensidad que le caracterizaron. Los rojillos firmaron un partido para el olvido pero deberán reponer filas porque dentro de seis días toca el Pontevedra rocoso y en puestos de play off.