«La valoración de los fichajes se hará en junio y deben hacerla los que los ficharon. No son los jugadores que yo pedí». Estas palabras, pronunciadas por Javier Álvarez de los Mozos tras el encuentro frente al Atlético Astorga, se han convertido en un nuevo episodio de las contradicciones entre la junta directiva y el entrenador de la primera plantilla. El técnico se refería a Pablo Sierra y Manel Sala, futbolistas incorporados en el "mercado de invierno" para reforzar la plantilla de cara al ansiado ascenso a Segunda B. Las palabras no sentaron bien a los directivos, que horas después explicaron su versión, diferente a la de Javier Álvarez de los Mozos.
Raúl Coca, uno de los miembros de la junta que participó en el fichaje de ambos futbolistas, asegura que la llegada de Pablo Sierra contó con la aprobación de Javier Álvarez de los Mozos, aunque también admite que el caso de Manel Sala es diferente, que fue una decisión de la directiva, «pero informamos en todo momento al entrenador». Raúl Coca no quiere dar más importancia a este tema, aunque sí admite que no esperaban estas declaraciones del entrenador.
El directivo explica que se enteraron poco después de acabar la rueda de prensa del entrenador y que fue el propio Javier Álvarez de los Mozos el que se lo dijo en el mismo campo de El Plantío el domingo por la tarde.
Pablo Sierra
La primera incorporación fue Pablo Sierra. Su fichaje tardó en concretarse tres meses y acabó por cerrarse a principios del mes de enero.
La historia con Pablo Sierra comenzó en octubre de 2009, concretamente después de la asamblea de socios. Aquel día varios socios pusieron en duda la calidad de la plantilla y pidieron a la junta que reforzarse el equipo para asegurar en lo posible las posibilidades de ascenso.
A la salida de la asamblea los directivos tomaron la decisión de hacer un esfuerzo y realizar un fichaje, aunque en esas fechas hay muy pocos futbolistas en el mercado. Al parecer, a instancias del propio Javier Álvarez de los Mozos, se encontró la opción de Pablo Sierra, que estaba en el Sant Andreu, donde no tenía ficha. Comenzaron las negociaciones, pero para cerrar el fichaje el futbolista tenía que llegar a un acuerdo para rescindir su contrato con el club catalán. Este escollo retrasó las negociaciones, incluso las paralizó por la falta de entendimiento entre el jugador y su club.
El tema quedó atascado hasta que se abrió el mercado de invierno. El Burgos buscaba la incorporación de un interior derecho y un delantero. Al parecer, De los Mozos facilitó el nombre de un jugador que la directiva desestimó. Fue entonces cuando el técnico decidió apartarse de las gestiones, que dejó en manos de los responsables del club.
Y en ese momento volvió a salir el nombre de Pablo Sierra, pero también otros, como el de Juánfer ahora en la Arandina. Mientras, Sierra ya había rescindido su contrato con el Sant Andreu y se encontraba en su tierra natal.
Miguel Ángel González, vicepresidente del club, y Raúl Coca se pusieron en contacto con él y éste les comentó que hasta enero, después de las fiestas de Navidad, no se incorporaría a ningún equipo. Por entonces, ante la larga inactividad del futbolista, De los Mozos ya no tenía tan claro su fichaje.
Miguel Ángel González y Raúl Coca se trasladaron a Torrelavega, donde almorzaron con Pablo Sierra para convencerlo. Y fue ese día cuando llamaron a De los Mozos, «y dio su conformidad al fichaje», asegura Raúl Coca.
Manel Sala
El caso de Manel Sala, según admite el directivo del Burgos, fue diferente. Las gestiones para la contratación de un delantero se encaminaron en varios frentes. Primero se barajó la opción de Cabello, futbolista del Lucena, cuyas altas exigencias abortaron la operación.
Poco después surgió la opción de David Karanka, sin ficha en el Guijuelo. El delantero vasco era del agrado de Javier Álvarez de los Mozos y los directivos negociaron con su representante. El precio del fichaje se ajustaba a las posibilidades del club, no así la duración del contrato. Y fue precisamente este aspecto el que desbarató esta operación. También influyó, y bastante, que varios directivos fuesen contrarios a la incorporación de este delantero.
Apareció entonces, a pocos días de concluir el plazo, la opción de Manel Sala y la junta directiva decidió cerrar la operación, aunque no fuese una petición del técnico. Su buen rendimiento en su anterior equipo, el Sporting Mahonés, facilitó la decisión y en pocas horas se cerró un acuerdo en el que no intervino De los Mozos.