La selección española cayó derrotada en las semifinales de la Copa Confederaciones (0-2) contra Estados Unidos, poniendo fin en Sudáfrica a su racha de 35 partidos sin conocer la derrota y 15 consecutivos resueltos con victoria.
La primera derrota de la ‘era Del Bosque’ no pudo ser más dolorosa. El fútbol premió la fuerza del bloque. La épica del débil. El planteamiento destructivo antes que el juego de toque. De Santander a Bloemfontein se trasladó un duelo de hace un año. Estados Unidos, sin nada que perder, doblegó a un adversario inseguro, a un equipo al que pesó demasiado, como una losa, la responsabilidad del favorito.
Si el combinado de las ‘barras y estrellas’ ya había puesto en dificultades a la ‘roja’ en un preparatorio para la Eurocopa, y se destapó ante Egipto como una de las revelaciones del torneo, frente a los hombres de DelBosque confirmó todas las expectativas. El acierto de sus hombres de ataque y el gran trabajo en defensa acabaron con la vigente campeona continental.
Altidore, al filo de la media hora, y Dempsey en la recta final del encuentro, aprovecharon sendos errores de la zaga nacional para tumbar a Torres, Villa y compañía, que vieron el fin de su racha victoriosa y de su idilio con el gol, estrellándose una vez tras otra contra el muro que preparó Bob Bradley.
sufrimiento. Fue un choque lejos de lo acostumbrado en la selección. España sufrió para hacerse con el control del envite y, aunque dispuso del balón como es habitual, esta vez no apareció la lucidez que acompaña el ataque de los de Vicente del Bosque.
Superiores en físico y velocidad, los de Bradley complicaron la salida del balón, tarea en la que resultaron fundamentales los dos delanteros. Ambos dispusieron también de sendas ocasiones de gol en los primeros minutos, que servirían de adelanto a lo que seguiría más tarde.
España avanzó al mismo ritmo que lo hizo el partido, pero el excepcional oficio de los estadounidenses en defensa evitó que apareciera el peligro. El bloque norteamericano hizo un gran trabajo de repliegue, acumuló hombres atrás y restó fluidez a la circulación de balón española.
Pero, cuando más crecía España, llegó el primer tanto de Estados Unidos. En un balón a la carrera, Altidore aprovechó su ventaja física sobre Capdevila, le ganó la pugna por el esférico y se revolvió en la frontal para rematar duro. El que fuera su compañero en el ‘submarino amarillo’ intentó anticiparse y le abrió el camino a la puerta de Íker Casillas.
FALLa EN LA DEFINICIÓN. El gol dio inicio a la reacción de los de Del Bosque en la recta final de la primera parte. David Villa y Fernando Torres empezaron a disponer de balones, pero no acertaron a rematar. El nerviosismo empezó a hacer acto de presencia entre las filas nacionales y los pequeños errores impedían que el juego de la ‘roja’ gozara de continuidad.
La campeona de Europa siguió apretando en la reanudación. Empezó a parecerse a la que se alzó con el trofeo hace un año en Viena, a encerrar a su rival en el área y a llegar en tromba a la meta. Generó innumerables ocasiones de peligro, pero el fallo siempre estuvo en la definición.
El mayor exponente fue Sergio Ramos, que si bien subió sin descanso por el flanco derecho, apenas logró generar peligro. Sus centros se estrellaron una y otra vez en la defensa estadounidense, que ayer se mostró como uno de los grandes argumentos que presenta Bob Bradley para pujar por el título de campeón.
Tampoco faltó la intención por parte de David Villa, pero el asturiano pecó al precipitarse en muchos de sus remates. Y en medio de la avalancha, de nuevo se repitió el guión. Una jugada aislada permitió a Estados Unidos firmar la sentencia y acabar con la inmaculada trayectoria de España.
Un error en la salida del balón concedió a los ‘yanquis’ una clara ocasión de peligro, Donovan condujo la ofensiva y un fallo garrafal de Sergio Ramos hizo el resto. El zaguero del Real Madrid falló al despejar a un metro de la línea y regaló el esférico a Dempsey, que no desperdició la ocasión.
Fue un tanto que eliminó toda esperanza para la selección española, que vio cómo la racha de 35 partidos invicta llegó a su fin. Aunque Estados Unidos acabó el partido con 10 jugadores sobre el césped, las posibilidades de España para forzar la prórroga terminaron con esa jugada.
No había fuerzas para soñar con la remontada. La fiesta era norteamericana. Los intentos de Villa y Xabi Alonso cerraron la treintena de ‘chuts’ españoles. Las caras de incredulidad se apoderaron de todos. Nadie lo esperaba. Es hora de la autocrítica sin caer en exageraciones, la hora de aprender una lección para el Mundial 2010.