De la Iglesia, en un momento del rodaje de ‘Balada triste de trompeta’.
Álex de la Iglesia afronta su película «más intestinal», Balada triste de trompeta, «una tragedia grotesca de terror cómico», como él mismo la definió durante un descanso del rodaje. Payasos asesinos, televisión y terrorismo se entremezclan en esta cinta, que tiene su inicio en la Guerra Civil para después plasmar los últimos años del franquismo.
«Como en los 70, España sigue siendo un circo, aunque han cambiado los payasos», destacó el director bilbaíno que, acompañado de los actores Carlos Areces y Carolina Bang, rueda en el Parque de Atracciones de Madrid una secuencia de «enamoramiento clásico» para su último filme. Balada triste de trompeta es, apuntó, «una historia de amor» en la que no faltarán ingredientes de terror, Guerra Civil, tragedia y, sobre todo, «mucho humor».
«Tiene mucho de otras películas», afirmó De la Iglesia, tras apuntar que en este trabajo ha plasmado sus obsesiones. «Tiene mucho que ver con 800 balas, Perdita Durango o Los crímenes de Oxford, explicó el artista, que ya ha grabado una de las escenas más espectaculares del filme: la recreación del atentado de Carrero Blanco.
Precisamente en esos años se centra Balada triste de trompeta, una película protagonizada por Areces, en el papel de Javier, un hombre «débil, poca cosa, con papada, que nunca conseguirá la felicidad plena»; Antonio de la Torre como Sergio, «el más gracioso siempre, aunque simple y violento»; y Bang (Natalia) la chica «dulce e inocente, pero no tanto», que enamorará a los dos payasos.
SU 'ALTER EGO'. El papel de Javier, que encarna Areces, es el alter ego de De la Iglesia. «Es una visión grotesca de mí mismo», apuntó el cineasta, mientras que Bang encarna «la inocencia, con una carga de sexualidad brutal y excitante».
En los 70, en España reinaba el caos y la locura. «La película habla de esto: el año del atentado a Carrero Blanco, España era un circo, sigue siéndolo, pero han cambiado los payasos», afirmó De la Iglesia, sobre un tiempo en el que todo estaba a flor de piel. «Todo se vivía con intensidad, era extremo y exagerado. No había medias tintas», opinó.
No obstante, consideró que es imposible hacer parodia de la política en España. «Mi carácter se forma en esos años», prosiguió.
Nacido en 1965, el director rinde tributo en esta película «especial» a la gente de su generación, «que veía a los payasos de la tele y luego, a continuación, un atentado». Acontecimientos históricos se mezclarán con la locura de la película, «en un país que vivía su propia locura».
Balada triste de trompeta, en la que también estarán Sancho Gracia, Santiago Segura (10 años después), Manuel Tejada, Fernando Guillén Cuervo, Luis Varela, Terele Pávez, Fran Perea y hasta el payaso Fofito, es el proyecto con el que De la Iglesia deja «aparcada» La marca amarilla, una adaptación de un cómic de Edgar P. Jacobs.
«Todos estamos en crisis y se nota en el cine», apuntó el responsable de títulos como La comunidad, El día de la bestia y la suspendida La marca amarilla, que tendrá que esperar a que pase la crisis para hacer esta súper producción, a la que ya «había dicho sí» Kiefer Sutherland. «Pero, la peli se hará», confirmó el vasco, que tiene «grandes proyectos», y que, según dijo, rodará algún día como Fumanchú.
Sobre la buena racha del cine español, que en 2009 aumentó taquilla, el además presidente de la Academia española señaló que lo importante es que «el cine sea más saludable».
Balada triste de trompeta, cuyo título viene de una canción que cantaba Raphael «desesperado por un pasado triste», se rodará durante nueve semanas en Madrid y Alicante. Cuenta con siete millones de euros de presupuesto y su estreno está previsto para finales de 2010.