Este 2010 promete ser de aúpa en lo que a estrenos de cine se refiere. Sherlock Holmes, Alicia en el país de las maravillas, Toy Story 3, Shrek 4, Iron Man 2, Furia de titanes, El hombre lobo, Inception, Shutter Island, Tron 2, Príncipe de Persia... son los principales títulos que se batirán el cobre en la taquilla. Sin embargo, el favorito es otro:Robin Hood, que se estrena el próximo 14 de mayo.
La historia no es nueva y vuelve a retomarse nueve años después de la fiebre que surgió con Robin Hood. Príncipe de los ladrones, un auténtico peliculón con Kevin Costner -del que Russell Crowe dijo que parece sacado de un videoclip de Bon Jovi- y Morgan Freeman que se puede encontrar en DVD, con la versión del cine y con la del director -metraje adicional-, y en Blu Ray;todo un timo en lo que a calidad de imagen se refiere. También en 2001, Uma Thurman y Patrick Bergin intentaron sin éxito sacar adelante las aventuras del héroe del bosque de Sherwood con El magnífico;un auténtico tostón no apto para menores... Y mayores.
No obstante, existen elementos para pensar que esta nueva versión superará a todas, y no solo en lo que a efectos especiales se refiere. El mejor actor de cine de acción desde hace unos años, Russell Crowe -también ha bordado papeles dramáticos como en Una mente maravillosa y, sobre todo, El dilema-, y el hiperviolento Ridley Scott vuelven a unirse después de 10 años del éxito de Gladiador. De hecho, las comparaciones con este exitazo de 2000 saturan las redes sociales. Yel mismísimo actor neocelandés ha dejado claro que viene a ser en cierto modo su secuela.
Actor y director ya habían coincidido en Red de mentiras, Un buen año y American gangster, filmes que, salvo el segundo, no obtuvieron el favor de la butaca.
Por si fueran pocos estos argumentos, encontramos entre los guionistas -el director de Alien. El octavo pasajero lo capitanea- a Brian Helgeland (L. A. Confidential). También a la oscarizada Cate Blanchett, que parece hecha para la épica, como lo demuestran Elisabeth y la trilogía de El señor de los anillos, y que va a sorprender y mucho en la nueva aventura de Ridley Scott, pues ya se comenta que la novia de Loxley va a ser más guerrera de lo habitual.
Muchos se tendrán que frotar los ojos con la nueva historia, que relata las vicisitudes de un magnífico arquero, preocupado por salvar su vida, que está al servicio del rey Ricardo y lucha contra las tropas francesas. Cuando éste muere, Robin se traslada a Nottingham, una ciudad dirigida por un sheriff corrupto -en un primer momento se pensó en Crowe para encarnarlo- que exige impuestos exorbitantes. Allí se enamora de Lady Marion, una viuda con carácter que no acaba de creerse la motivación del cruzado de los bosques. Con la esperanza de ganarse el corazón de la dama, el héroe reúne a un grupo de letales mercenarios. Juntos empiezan a hostigar a los representante de la corona para corregir las injusticias cometidas bajo el mando del gobernante de la región.
En un país debilitado por una larga guerra, regido por un monarca -Juan sin Tierra- débil y poco eficaz contra las rebeliones internas y las amenazas externas, Robin y sus hombres se dejan llevar hacia una aventura mayor. El soprendente héroe y su banda deciden impedir que el país caiga irremediablemente en una sangrienta contienda civil, y devolver la gloria a Inglaterra. Ésta, lógicamente, cuesta dinero:110 millones de euros. Y, para abrir boca, busque los dos tráilers del filme en Youtube. Impresionantes.
Antes de empezar el rodaje en el parque natural del condado de Surrey, Crowe tuvo que adelgazar 20 kilos para encarnar al mito. «No lleva las viejas mallas de Robin. Lleva armadura. Es muy medieval. Su aspecto, si hay que buscar parecidos, se asemeja más al que hizo en Gladiador que a cualquiera de lo que solíamos ver de Robin Hood; le vamos a hacer justicia», declaró el actor al poco de empezar.
Y ahora llega la gran sorpresa del filme -allá usted si sigue leyendo-. «Crowe interpretará a los dos personajes: al villano y al héroe. Lo haremos de tal forma que uno se convierta en el otro, cambiado radicalmente la historia». Las palabras son de Ridley Scott.