La central de Santa María de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos) ha superado en términos generales las pruebas de resistencia o "test de estrés" a los que ha sido sometida para verificar el grado de resistencia de las instalaciones nucleares tras el accidente de Fukushima (Japón). Así lo recoge el informe preeliminar que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) remitió ayer, de acuerdo con el calendario establecido en la Unión Europea, a la Comisión, un ejercicio realizado a todas las plantas de la UE.
Este informe preliminar analiza la capacidad de respuesta de las centrales frente a inundaciones, terremotos, accidentes severos o pérdida de energía eléctrica, e identifica medidas para mejorar su nivel de resistencia. Precisamente, estas propuestas y los análisis adicionales deben incorporarse en un informe definitivo que los titulares de centrales están obligados a presentar antes del 31 de octubre, ya que el documento definitivo será aprobado por el pleno del CSN antes de que finalice el año. Finalmente, se someterá a una revisión por equipos formados por representantes de todos los organismos reguladores y de la Comisión Europea antes del 30 de abril de 2012.
En cuanto a la capacidad de Garoña para hacer frente a terremotos, se concluye que la central dispone de capacidad suficiente por encima del SSE, para garantizar la parada segura del Reactor y el mantenimiento de la función de confinamiento tanto de la Contención como de la Piscina de Combustible.
Respecto a posibles inundaciones, el diseño de la central contemplaba una avenida máxima probable con incrementos de caudal en el Ebro que pudieran llegar hasta 2.502 metros cúbicos por segundo, con lo que se alcanzaría la cota 515,72 metros, que según el titular no afectaría a los equipos de parada segura de la planta. También, se abordan otros sucesos, como vientos fuertes, nevadas o temperaturas extremas. Los responsables de la planta entienden que estos fenómenos, así como una pertinaz sequía, altas temperaturas no comprometen la seguridad de Garoña. Sobre ello, el CSN asegura que se deberían considerar otros sucesos como tormentas eléctricas, heladas, pedrisco o incendios externos.
En general, afirma el CSN que la pérdida prolongada de la alimentación eléctrica de corriente alterna es el escenario más limitativo de los posibles.