Fresneda de la Sierra, municipio de la Demanda burgalesa a orillas del Tirón y colindante con La Rioja, afronta los próximos años con la ilusión de un equipo de jóvenes que han accedido al Ayuntamiento por primera vez. Al frente del mismo, se encuentra Eduardo Manso Arecha, del Grupo Independiente de Fresneda, un joven que cree necesaria la implicación y el trabajo por la tierra de sus mayores, desmontando el prejuicio de la falta de interés de la juventud por el trabajo comunitario y el mundo rural.
Según las palabras del alcalde, la primera actuación de relevancia que se acometerá a partir de octubre, será el arreglo integral de la Calle Mayor, con el soterramiento del cableado de telefonía y electricidad. La obra cuenta con un presupuesto de 81.000 euros, aportados por Ayuntamiento, Diputación provincial de Burgos, Junta de Castilla y León y los fondos locales de la Reserva Regional de Caza. Además, el Consistorio iniciará obras de arreglo en los accesos de la Plaza Vieja al río Manzanares y en la Calle de la Iglesia, desde la Plaza Nueva hasta la carretera Pradoluengo-Ezcaray.
También destaca como relevante, la ordenación del archivo municipal que se está realizando en estos momentos y que conservará convenientemente la memoria de una villa con una Historia interesante. Otras de las actuaciones que se pretenden desarrollar son la financiación por parte del Ayuntamiento de ayudas sociales, destinadas con preferencia a los mayores, la población más numerosa de Fresneda.
Así mismo, se intentará que la Diputación provincial lleve a cabo una revisión de las Normas Urbanísticas, con el fin de ampliar el suelo urbano. No obstante, durante estos días, el equipo de gobierno se centra en la preparación de las Fiestas de Acción de Gracias en honor de Nuestra Señora de los Remedios, que se celebrarán del 7 al 9 de septiembre, y que contarán como novedad con una exposición de pintura de temas locales, además de las tradicionales procesiones con danzadores y comidas populares. El deseo del alcalde es que al finalizar las fiestas, los fresnedinos no se despidan con un «hasta el año que viene» sino con un «hasta luego».