Tres mil personas, según el Servicio de Emergencias 112, se vieron afectadas ayer por el temporal de nieve que azota a la provincia y se vieron obligadas a pasar la noche en los albergues habilitados en Miranda de Ebro, Pancorbo, Briviesca y Burgos capital durante la madrugada del viernes al sábado. Hasta ayer por la tarde los coches no pudieron salir del atolladero y cientos de camiones seguían parados en Quintanapalla y el puerto de La Brújula. Muchos de ellos criticaron con dureza la falta de previsión tanto del Gobierno regional como de la empresa concesionaria de la AP-1 por la falta de información, Europistas.
«Los gobiernos tienen que estar preparados para estos temporales. Para eso pagamos impuestos. Y si vas por la autopista y pagas el peaje tiene que haber una inclemencia muy grave para que no esté abierta. Es una vía privada y tiene que responder», afirmaba Carlos, un camionero parado en Quintanapalla. Rocío, otra de las ‘atrapadas’, mostró su indignación a la agencia Efe lamentando que tuvieran que pagar 10,40 euros por el peaje. Según esta conductora los empleados de la autopista alegaron que tenían orden de cobrarlo y apuntaron matrículas de quienes se negaron a abonarlo.
Los refugiados en Briviesca criticaron la gestión de Europistas. «Nos han cobrado para meternos en una ratonera y se han olvidado de nosotros», decían. Efectivos de la Guardia Civil y Protección Civil y voluntarios de Cruz Roja trabajaron por hacer más llevadera la espera repartiendo más de 1.500 bocadillos entre los coches.
Al cierre de esta edición se prohibía circular a los camiones por la N-I y la AP-1 y en esta última vía solo se permitía el tránsito de turismos y autobuses en casos extremos y con cadenas. Igualmente estaban cerrados siete puertos de montaña: Los Tornos, El Cabrio, Bocos, Portillo de la Sía, Portillo de la Lunada, Estacas de Trueba y La Mazorra.
El temporal también ocasionó problemas en la circulación ferroviaria. Durante el día de ayer no circuló ningún tren regional entre Burgos y el País Vasco y Navarra y los grandes líneas con destino o salida de Irún o Bilbao tuvieron restringida su movilidad, según informó Renfe.
Y cerca de 2.000 personas de cerca de 200 localidades del norte de la provincia, en la zona de Las Merindades, Valle de Losa, Villarcayo, Espinosa, Sedano y Condado de Treviño, quedaron incomunicadas, según Ical.
Las previsiones meteorológicas señalan que el temporal remitirá hoy aunque seguirá nevando en el norte y de forma esporádica en la capital y la sierra.
vilLalba y silván. Por otro lado, el secretario regional del PSOE, Ángel Villalba, criticó el Plan Territorial de Protección Civil (Plancal) y exigió la comparecencia del presidente de la Junta en las Cortes para explicar el «colapso» vivido en las carreteras burgalesas. Villalba cuestionó la eficacia del plan «porque no ha sido capaz de evitar los problemas» y pidió que «se mejore y actualice».
El consejero de Fomento, Antonio Silván, achacó a «circunstancias excepcionales» lo ocurrido en Burgos y aseguró que se ha puesto en marcha «toda la maquinaria de la Junta y del Estado», informó Ical. No obstante, el delegado territorial, Jaime Mateu, reconoció que estas situaciones se producen casi todos los inviernos, por lo que apostó por la posibilidad de replantear algunas cuestiones sobre la actuación de los servicios de emergencia en estos casos para encontrar soluciones a los problemas que ocasionan las fuertes nevadas.
"Esto es para cortarse las venas"
db / burgos
Son dos visiones opuestas de una misma realidad. Los camioneros culpan de su situación al gobierno autónomo y la Junta - en boca de su delegado territorial- carga contra estos conductores.
Los cientos de camioneros atrapados desde la tarde del viernes en Quintanapalla se desperezaban mirando al cielo y con las solapas levantadas. Cuando los agentes de la Guardia Civil les informaban de que no podían mover sus vehículos unos se resignaban y volvían sus pasos hacia la cafetería para desayunar y otros exclamaban fastidiados - «Esto es para cortarse las venas»- sin despegar la oreja del móvil.
Avanzaba la mañana y con las legañas aún en los ojos se acercaban a la patrulla de la Guardia Civil a preguntar por su suerte. ACarlos y José les habían obligado a estacionar su mercancía en el área de servicio a las dos de la tarde del viernes. Y veinte horas después aún no habían encontrado el porqué. «Ha sido una risa. Una vergüenza. Nos pararon el viernes a las dos de la tarde cuando la autopista estaba limpia. A mí me duele ver que todo está limpio, que circulen coches y los camiones a pararlos. Es lo de siempre», lamentaba Carlos mientras esperaba un coche que le llevara a Santander. José quería dar la vuelta con su camión. La negativa fue rotunda.
Cerca un autobús que se dirigía desde Portugal a París hizo una parada no solicitada en Quintanapalla a las ocho de la tarde del viernes. Mientras su conductor se fumaba un cigarro preguntaba cuándo podría reiniciar su viaje. Acababa de ver a un autocar circular por la AP-1 en sentido Vitoria. Y fueron muchos los vehículos pesados que viajaron a lo largo de la mañana por la autopista hacia Burgos.
Los camiones que transitaban por la N-I eran detenidos en La Brújula. Decenas de camiones habían pasado la noche allí. Mario llevaba solo dos horas parado y conservaba la sonrisa.
Jaime Mateu, delegado de la Junta, protagonizaba la otra cara de la moneda en unas declaraciones a la Agencia Ical. Mateu acusó a los camioneros de «falta de civismo hacia los ciudadanos de la región» por su negativa de detenerse por el temporal de nieve. «Los camioneros no han respetado el civismo de no circular. Es una absoluta falta de respeto a los ciudadanos de nuestra región», añadió recordando que la Junta había prohibido el paso de vehículos pesados por la AP-1 y N-I desde el pasado jueves.