Los robos se producen en zonas muy céntricas de la capital burebana.
En algo menos de dos meses, cinco bares y comercios de la ciudad han sufrido robos nocturnos en los que los ladrones han accedido por la puerta y se han apoderado de dinero, fundamentalmente, pero también de diverso material con valor como ordenadores y televisores. El último suceso ocurrió en la noche del martes en una pastelería situada en la Plaza Mayor. El resto de robos se han localizado en las oficinas de un restaurante de la N-I, en una tienda informática de la avenida Reyes Católicos, en un bar de la calle Santa María Encimera y en un bar de la Plazuela. En la madrugada del pasado domingo, hubo un intento en un bar de la Calle Mayor. Los ladrones arrancaron el cajetín de la alarma situada en la parte trasera del edificio pero finalmente no llegaron a consumar el robo.
Algunos de los propietarios de los establecimientos afectados piden mayor vigilancia policial por las noches aunque otros consideran que «no se pueden evitar todos los robos» y temen que en diciembre se produzca un nuevo repunte de sucesos de este tipo como ya ocurrió el año pasado. En todos los casos, los cacos causan daños en las puertas y cerraduras y fuerzan las máquinas tragaperras y las cajas registradoras. José Ramón Temiño, presidente de la Cámara de Comercio, adelantó ayer a DB que se pondrá en contacto con la Subdelegación del Gobierno y el Ayuntamiento para que las fuerzas del orden extremen la vigilancia nocturna en las calles de la ciudad con el fin de disuadir a los posibles ladrones. En relación con la posibilidad de contratar un servicio privado de vigilancia por parte de empresas o comercios, que hace meses se barajó tras una avalancha de robos, parece que está descartado, según explicó Temiño. Los cinco robos señalados fueron denunciados ante la Guardia Civil. Los afectados explicaron que «damos parte al seguro pero siempre se acaba perdiendo dinero».
hace un año. En el último trimestre del año pasado se contabilizaron al menos 11 siniestros en la ciudad y varios intentos. A finales de aquel mes de octubre se produjeron en un solo día, a primera hora de la tarde, tres robos en una zapatería, una tienda de aceitunas y un establecimiento de comestibles situados en el centro. En todos ellos, el ladrón se llevó la recaudación de las cajas registradoras y utilizó el mismo modus operandi. Aprovechando que las persianas se encontraban levantadas, el autor dio un golpe contra la parte baja de la puerta de entrada hasta romper el panel y colarse por ese hueco al interior de cada establecimiento. Una vez dentro, el ladrón no tocó nada de género y se limitó a llevarse el dinero. Al día siguiente, ocurrió exactamente el mismo suceso en una peluquería. También en ese mes hubo un robo en un restaurante muy céntrico. En ese caso, los ladrones entraron haciendo uso de un andamio.