La planta estará ubicada en unos terrenos, ahora en proceso de explanación, situados junto a la depuradora.
La empresa Acciona Energía ha suscrito casi un centenar de contratos con agricultores y empresas de servicios agrarios de Burgos y Palencia para disponer de las 100.000 toneladas de materia prima que necesita para el primer año de funcionamiento de la planta de biomasa que ha comenzado a construir junto con el Ente Regional de la Energía (Eren) en un paraje próximo a la estación depuradora de aguas residuales. La materia prima incluye un 80% de paja y un 20% de residuos forestales. Los trabajos de construcción han comenzado con la explanación de los terrenos.
Fuentes de Acciona señalan que se está cumpliendo los plazos manejados desde el principio y confirman que la planta estará operativa en el segundo semestre del año 2009. La factoría será la primera de biomasa que se dedique en exclusiva a la producción eléctrica a partir de residuos agrícolas en Castilla y León. La inversión global ascenderá a 49 millones de euros y generará 25 empleos directos y 80 indirectos. Las instalaciones contarán con 15 megavatios de potencia y producirán electricidad a partir de la combustión de paja o cereal. El proyecto prevé que genere un total de 120 millones de kilovatios a la hora, equivalente a la electricidad necesaria para el consumo doméstico de 50.000 hogares. Su funcionamiento evitará la emisión de 115.000 toneladas al año de CO2 en centrales de carbón, con un efecto depurativo equivalente al de 6 millones de árboles.
El alcalde, José María Martínez, valora muy positivamente la implantación de la fábrica porque «genera energía mediante un sistema sostenible, pone en valor residuos agrícolas, crea empleo y supone una inversión económicamente importante». La planta será prácticamente idéntica a la que existe en Sangüesa (Navarra), única en España de esas características. El proceso productivo comenzará con el almacenamiento de la paja de cereal en depósitos.
Posteriormente, se trasladará a planta donde se pesará y se analizará la humedad del combustible. Seguidamente, será almacenada de forma automatizada y conducida, previamente desmenuzada, hasta la caldera. El calor producido en la combustión calentará el agua que circula por las paredes de la caldera, transformándose en vapor.
Finalmente, ese vapor de agua precalentado moverá una turbina conectada a un generador para producir electricidad. Un condensador convertirá el vapor de nuevo en agua para reiniciar el proceso. El proyecto briviescano se enmarca dentro del Plan de la Bionergía de Castilla y León.