Diario de Burgos
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BURGOS

De aperos de trabajo a piezas de museo

J.A.H./ SAN MIGUEL DE PEDROSO - martes, 22 de agosto de 2000
Los vecinos de San Miguel de Pedroso han convertido sus calles, sus edificios y sus herramientas en auténticas joyas que conforman una gran exposición

Nada más llegar a San Miguel de Pedroso es fácil entender que sus moradores sean, también, bellas personas; amables humanos que, sencillos y profundos, trabajadores y amantes de sus raíces, todos al unísono y siempre, contribuyen con respeto a la recuperación y conservación de lo que sus antepasados les dejaron como mejor legado: tierra, instrumentos de trabajo y hechos históricos para nunca olvidar de donde vienen.

De todo ese esfuerzo han surgido libros, museo etnográfico y locales que, bien recuperados, muestran formas de vida pasadas, con todo lujo de detalles: lavadero, molino, horno, fragua, puentes y fuentes, maquinarias en uso y herramientas dispuestas para ser manejadas.

En el museo etnográfico no falta detalle. Desde el cencerro hasta el último aparejo de arreo, tanto para yuntas de bueyes como para ganado caballar; desde el trillo de piedras, -seguro que de Cantalejo-, hasta el vieldo más antiguo, la media-luna y la media-fanega, el morral y la criba, reflejando la historia del lugar sin guía, pero con lujo, mostrando cuanto era imprescindible dentro y fuera del hogar. Las piezas expuestas han sido donadas por los vecinos.

La imagen que ofrece el lavadero, adornado con vencejos, collarones y otros bellos y antiquísimos aparatos es idílica para quienes vivimos aquellos tiempos en los que las lavadoras no existían. El lavadero era lugar de trabajo, y de encuentro también.

El molino, uno de los lugares más antiguos, funciona a la perfección, muele todo tipo de cereal y lo hace con agua, "energía reutilizable y la más ecológica", no rompe la imagen del entorno y tras su uso, limpia mejor que cualquier producto moderno.

La fragua quema carbón vegetal de maravilla, siempre que el herrero esté dispuesto a darle al fuelle, el yunque esperando al martillo y los hierros listos para cualquier herraje.

El antiguo horno, convertido hoy en salón social y biblioteca para uso de todos los vecinos, acoge todo tipo de exposiciones. En la actualidad se muestra un sinfín de máquinas en miniatura, industriales y agrícolas que, con mecanismos sencillos mueven todas sus piezas por obra de Crescencio Manso.

SATISFACCIÓN

Hay trabajos de cestería, en los que José Garrido y varios aprendices demuestran una habilidad especial; de bolillos, cerámica y punto de cruz, manualidades realizadas por las señoras de la tercera edad que, instruidas por Esperanza Santillana, maestra en el manejo de los bolillos, elevan sus trabajos a la categoría de arte. Se pueden ver, asimismo, trabajos de forja, obras de Saturnino Moral que, en su entusiamo por esta disciplina, ayudó a completar la imagen de la Fragua. Y todo está ahí, para disfrute de todos y satisfacción de sus autores.

Los exteriores que rodean la Fragua, el Horno, el Molino y el Lavadero, por su limpieza y por los trabajos realizados, son, al igual que los edificios citados, un museo en sí mismo que merecen ser recorridos con detenimiento para disfrutar de ellos mientras se contempla el hermoso paisaje que rodea esta localidad.

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