Por cada denuncia de maltrato de un hombre hay 35 de mujeres

I. ELICES - sábado, 12 de enero de 2019
Por cada denuncia de maltrato de un hombre hay 35 de mujeres - Foto: [Diario de Burgos; Miguel Á?ngel Valdivielso]; Mig
La Rueda y la Asociación de Atención a Víctimas de Violencia de Género alertan del peligro de derogar la Ley de Zapatero, como quiere Vox, porque sería darle aire al machismo

En estos momentos en que Vox ha irrumpido en la vida política española con propuestas como la derogación de la Ley contra Violencia de Género por el trato discriminatorio -dicen sus dirigentes- que dispensa a los hombres, no está de más echar mano de la estadística para poner sobre la mesa las diferencias entre el maltrato que sufren los varones y el que padecen las mujeres. La disparidad es tanto cuantitativa como cualitativa. Así, en 2017 -último año del que la Fiscalía ha publicado datos- un total de 668 féminas denunciaron episodios de malos tratos físicos o psicológicos a manos de sus parejas o exparejas. El número de hombres que acudieron a la Policía o al juzgado por agresiones de sus mujeres o novias fue de 19, según la misma estadística.
Estas cifras hablan por sí solas y dan la razón a las asociaciones de defensa de la mujer, como La Rueda. Su presidenta, Laura Pérez, advierte de que lo que hizo la Ley de Violencia de Género que impulsó el Gobierno de Zapatero en 2004 fue «reconocer que existía y existe una violencia estructural contra la mujer por el mero hecho de serlo», motivada por «un machismo secular y por las relaciones de poder y sumisión» al hombre heredadas históricamente. «Y a eso había que ponerle fin dando una mayor protección a la mujer», apostilla. En su opinión, lo que pretende Vox es que la Ley dé el mismo tratamiento a «hechos excepcionales» que a «problemas generales y estructurales».
La violencia doméstica, que es la que sufre cualquier miembro de una familia a manos de otro -incluidos los hombres a manos de sus parejas mujeres- «castiga las amenazas, las lesiones, etc». «Nosotras no decimos que todos los hombres sean maltratadores ni que todas las mujeres seamos buenísimas, pero entendemos que la violencia estructural es la que padece la mujer y, por tanto, ha de gozar de una mayor protección».
En este sentido, subraya que la Ley contra la Violencia de Género agravó las penas para los delitos cometidos por hombres a sus parejas o exparejas, pero el Código Penal «no deja impune las agresiones que cometen las mujeres sobre sus novios o maridos». También sale al paso de algunas «falacias», como la «leyenda» de que «cualquier hombre que tiene una discusión con una mujer inmediatamente es detenido y duerme en el calabozo». «Eso no es así», asegura. Asimismo, advierte de que «las denuncias falsas» son mínimas, del 0,01% según los datos de la Fiscalía y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Y es que, lo que no se puede hacer, remarca Pérez, es «identificar archivos judiciales por la negativa a declarar de la víctima o absoluciones con denuncias falsas».
asesinatos. Pero si cuantitativamente las diferencias entre la violencia que sufren hombres y mujeres son evidentes, desde el punto de vista cualitativo todavía más. Desde el año 2010, en la provincia de Burgos se han producido siete asesinatos machistas, los de Silvia Plaza, Ana Belén Jiménez (estos presuntos, porque no se han juzgado), Yolanda Pascual, Isabel Barroso, Isabel Velasco, Benita Núñez y Montserrat Cuesta. En esta década una mujer mató a su marido. Fue Nabina A., una joven marroquí que incendió la casa de Melgosa de Burgos donde dormía su marido.
Por tanto, igualar las penas por arriba o por abajo, «no es la solución», según señalan los colectivos en defensa de la mujer. Desde la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica, Marina Villuela sostiene que aplicar tal medida «supondría un retroceso y volver al año 2004», antes de la promulgación de la Ley de violencia de género, impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
El Código Penal debe dar a la violencia de género «un distinto tratamiento, del mismo modo que para acabar con el terrorismo -sobre todo de ETA- se agravaron penas por asesinato, estragos, etc». «Y es que la violencia de género es un tipo de terrorismo machista que hay que combatir del mismo modo que el otro terrorismo», agrega la presidenta de La Rueda.
Villuela, por su parte, sostiene que «la Ley de Violencia contra la Mujer no es perfecta, pero no se puede volver atrás». «Seguro que tiene sus fallos», afirma, porque «mientras haya una sola víctima es que algo no va bien». No obstante, alerta de que la lucha contra esta lacra «no es a corto plazo ni a medio, es a largo plazo, pues «los mensajes de igualdad que han de darse desde la educación tardan en calar en la sociedad».
La propia Laura Pérez confiesa «sentir miedo» al escuchar los eslóganes de Vox contra la Ley de Violencia de Género, sobre todo «después de un año 2018 histórico, en que las mujeres se echaron a la calle para hacerse oír». En su opinión «no hay que dar ni un solo paso atrás en los avances ideológicos y legislativos, porque regresar al pasado sería darle de nuevo aire al machismo, que lamentablemente aún no ha desaparecido de esta sociedad», concluye.

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