Diario de Burgos
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Una ventana al futuro cuatro décadas más tarde

SPC - jueves, 6 de diciembre de 2018
Un grupo de mujeres acude a votar el 6 de diciembre de 1978 - Foto: Cacho (Ical)
Castellanos y leoneses de la cultura, la sociedad o el deporte de la Comunidad recuerdan el referéndum como un momento de apertura a «un nuevo tiempo» y una época «de esperanza» que llegaba a España

Para algunos fue su primera vez ante las urnas, para otros supuso un día de mayor trabajo e incluso algunos lo vivieron desde fuera de España, pero si en algo coinciden la mayoría de los rostros conocidos del mundo de la cultura, de la sociedad o del deporte de Castilla y León consultados por Ical, es que el momento del referéndum de la Constitución, del que se cumplen 40 años, fue una jornada “de esperanza” que suponía la apertura a “un nuevo tiempo” para España.

La Agencia Ical ha querido conocer la experiencia de casi una veintena de castellanos y leoneses de diferentes ámbitos para recordar cómo vivieron la jornada del referéndum constitucional en España y sus sentimientos ante la que nadie duda en calificar como una jornada histórica. Pese a la situación personal de cada uno de ellos, de forma mayoritaria coinciden a la hora de resaltar la alegría con la que se vivió ese 6 de diciembre y las muchas expectativas que tenían puestas para un futuro mejor.

Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal

Recuerda que el día del referéndum fue a votar a su pueblo, Villanueva del Campillo (Ávila). “Entonces yo enseñaba en la Facultad de Teología de Salamanca”, recuerda, para expresar que su sentimiento más intenso “era de satisfacción”. “Pasábamos pacíficamente de un régimen autocrático a otro democrático; la Transición discurría con generosidad por parte de todos y nos abríamos a un futuro compartido. A la preocupación por el futuro después de la muerte de Franco iba sucediendo la esperanza”. “Votamos mis padres y yo en el local de la escuela del pueblo. Era un acontecimiento en que por primera vez participamos los tres”, expresa.

Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1998

Rememora con precisión que ese día estaba en una actividad pastoral en Aguilar de Campoo, pues su nombramiento como obispo palentino se había producido solo dos meses antes. Castellanos explica que aquellos días se vivieron con “euforia”, con un sentimiento “grande de iniciar la democracia y todas las expectativas”. “Se veía el espíritu de la Transición. Asomarnos a la democracia era el gran sueño, la gran utopía de España, pero que tiene muchas realidades y contrarrealidades”, espeta.

Igualmente, sostiene que es una “maravilla vivir en democracia, un espíritu de buscar el bien común que se ha perdido, pues más bien hoy es el enfrentamiento, el resentimiento”, y añade que “se ha perdido el verdadero concepto de política: buscar el bien de los ciudadanos, frente a crispación y revanchismo”. “En Bolivia, donde vivo, es un país pobre y nos sobran razones para vivir”, comenta. Por último, como anécdota, rememora que en aquellos primeros días de diciembre del 78 “en una reunión pastoral salió el tema; y de forma unánime todos los que estamos allí dijeron que querían democracia y que los derechos de los ciudadanos fueran la bandera del país”.

José Luis Prada, empresario

No recuerda con exactitud dónde se encontraba o qué hacía en el momento de la aprobación de la Carta Magna, aunque sí la inmediata aceptación con la que la sociedad española de finales de los 70 recibió el texto. “Tampoco se celebró con entusiasmo, como si hubiera fiesta. Se asumió con una naturalidad pasmosa y punto, como cuando fue el referéndum de integración en Europa”, explica.

Sin embargo, Prada destaca de aquel tiempo “una vivencia muy personal” que identifica con un “cambio de actitud de todos”. “Había un enfrentamiento social, pero coincidíamos todos en que la Constitución era buena para el conjunto de los españoles, se habían unificado los criterios y había un consenso grande por la búsqueda del bien común. Cada uno bajó el nivel de sus exigencias por el bien de todos”, remarca. Ese momento de efervescencia política, lo llevó al cabo de pocos meses a presentarse a las elecciones municipales de 1979 en representación de la UCD. Tras ganar los comicios, Prada se convirtió, con 33 años, en el primer alcalde del nuevo periodo democrático en su Cacabelos natal.

Ginés Clemente, consejero delegado de Aciturri

Asegura recordar “perfectamente” dónde se encontraba ese miércoles de hace 40 años, ya que estuvo trabajando durante toda la mañana y por la tarde se fue a votar con su mujer. Clemente recalca a Ical, que tuvo un “sentimiento de emoción grandísima”. “Teníamos 25 años, recién casados, nuestra hija con un año y toda una vida por delante”, rememora.

Ginés Clemente explica que entendieron que la Constitución “nos traía el marco de libertades que tanto habíamos añorado”. “Personalmente me alegró mucho, el altísimo porcentaje de participación en Cataluña y nos preocupó la baja participación en el País Vasco. Celebramos el resultado con mucha alegría e ilusión”, agrega. El alto ejecutivo recuerda que en Miranda de Ebro tuvieron niebla cerrada durante todo el día y en Aciturri, entonces Talleres Ginés, trabajaban tres personas en un espacio de 40 metros cuadrados. “Trabajamos por la mañana y guardamos fiesta por la tarde”, concluye.

Teresa Rodríguez, presidenta de Gullón

Estaba en Aguilar de Campoo. Aunque era una jornada especial, era un día laborable en el que acudió a la fábrica con su marido. “Recuerdo que teníamos una reunión con uno de nuestros mayores clientes en aquel momento”, explica. Mantiene “un buen recuerdo” de aquellos días, en los que la sensación era la de “formar parte de un momento muy relevante, que suponía dejar atrás viejas heridas del pasado y dar paso a la construcción de un nuevo país entre todos los españoles, un proyecto común en concordia y con un futuro muy prometedor”. También recuerda “como si fuera hoy” cómo dos personas de Aguilar “que siempre habían mantenido posturas ideológicas muy distantes” se saludaron “de forma muy cordial”. A su juicio, esa imagen “simbolizaba lo que estaba ocurriendo en todo el país y el cambio histórico que estábamos viviendo”, declara.

Luis del Olmo, periodista

El periodista berciano Luis del Olmo recuerda que tenía 41 años y se encontraba en “un programa extraordinario” de ‘Protagonistas’ desde Radio Nacional de España, con entrevistas a diferentes personalidades de la política, la cultura, la música y el arte que leyeron a lo largo de la mañana diferentes artículos de la Carta Magna. “Cuando terminé el programa al filo del medio día, continué escuchando como oyente cómo se desarrollaba la votación”, apunta.

Para Luis de Olmo ése fue un día que asegura que nunca podrá olvidar, ya que sentía que “comenzaba una nueva etapa para nuestro país”, un nuevo tiempo “feliz, de justicia y libertad”, un día para celebrar la llegada de “la democracia y la soberanía popular”, en el que estaba naciendo una nueva España, “una nación más querida y más nuestra”. Al día siguiente de celebrarse el referéndum, Luis del Olmo emitió un nuevo ‘Protagonistas’ dedicado a la Constitución, y cuando terminó el programa, según cuenta, se reunió con el equipo completo para ir a comer a un restaurante berciano de Barcelona, donde pidió “un botillo de mi tierra, que regamos con un buen vino del Bierzo”.

Rosa Villacastín, periodista

El 6 de diciembre de 1978 le pilló trabajando para el diario ‘Pueblo’, donde había ingresado seis años antes. “Había cubierto los debates previos, pero ese día la sensación era distinta, todos sabíamos que estábamos ante un día histórico, ante un acontecimiento trascendente para la historia de España, aunque también había una pequeña parte de escepticismo, ya que nos jugábamos mucho”. Villacastín recuerda que fue una jornada de mucho trabajo, muy larga, un constante no parar, pero también que fue un día “inolvidable y de mucha alegría”.

Antonio Pelayo, periodista y sacerdote vallisoletano

Rememora desde Roma cómo vivió la celebración del referéndum en París, adonde había llegado como corresponsal del diario ‘Ya’ en 1976, en sustitución de Feliciano Fidalgo, meses después del fallecimiento de Franco. “En Francia fue una jornada normal, porque allí votar era lo más normal del mundo, pero para los españoles no lo era tanto. En aquel momento yo solo había votado una vez en mi vida, en el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado de 1966”, señala. Recuerda que depositó su voto “en el Consulado General de España en París, en el Boulevard Malesherbes”, donde se formaban colas de españoles. “La emoción fue grande porque éramos conscientes de que era un referéndum muy importante, no era cualquier cosa, y había un gran convencimiento de que iba a salir adelante porque había que ser muy becerro para votar en contra”, recuerda con una sonrisa.

Vicente del Bosque, ex seleccionador de fútbol

Asegura que en el momento del referéndum tenía ficha con el primer equipo del Real Madrid, con 27 años, y cree que “estaba entrenando”, aunque admite que no tiene un recuerdo nítido. El salmantino, que en ese año ya era un peso pesado del vestuario que dirigía el serbio Vujadin Boškov, sí opina que en el ámbito deportivo “fueron días de esperanza”, pues gracias a las libertades que consiguió la Constitución, se creó también la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), “que fue de mucha ayuda para los jugadores”.

En todo caso, explica que en su círculo los momentos de la consulta popular se vivieron con expectativas y deseó que “se hubiera trasladado aquel ambiente a todos los años posteriores”. Aunque no recuerda anécdota alguna, sí asevera que en líneas generales “era el logro de un país mejor”. De hecho, a partir del 78 comenzaron a llegar los éxitos en el deporte español, que “se han consolidado con los años”, con la creación de infraestructuras que permitían la práctica de ejercicio físico para toda la sociedad. “El deporte fue un símbolo muy grande de este cambio”, concluye.

Abel Antón, atleta

Contaba con 16 años en aquel momento, y recuerda que al no poder votar estaba en clase, en su colegio de Soria, aunque sí “se percibía que los adultos estaban un poco revolucionados”. En conjunto, sentencia que era un “cambio para el país”, aunque con “esas edades no eres tan consciente”. “Ha sido algo muy importante durante estos años. Tener una Constitución nos ha dado las libertades hasta el día de hoy que anteriormente no las teníamos en el franquismo”, espeta.

Por su edad, no recuerda anécdotas concretas, aunque explica que en su círculo de entrenamientos de atletismo “casi” ni se preocupaban. “Veíamos que llegaba; pero la juventud estaba muy desinformada”, opina. Sin embargo, admite que la calle vivía una “revolución de partidos y de la propia sociedad”, y ensalza la Transición, que contó con una “moderación mayor que la de hoy en día, que está perdiendo un poco el norte”.

Jorge Zurita, jefe superior de Policía Nacional de Castilla y León

El referéndum de la Constitución le pilló en un pueblo de Cuenca, en casa de sus padres. Tenía 22 años recién cumplidos, acababa de aprobar la oposición al Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y disfrutaba de unos días de descanso, ya que a primeros de año empezaría su formación en la Escuela de Policía. “Sentía gran ilusión por un futuro esperanzador para España. Futuro del cual no sólo iba a ser testigo, sino que, con mi trabajo como policía, también iba a ser parte de su construcción”, aunque al mismo tiempo sentía profunda tristeza porque el día anterior dos compañeros habían sido asesinados por ETA en San Sebastián. “Deseaba intensamente que con nuestra joven Constitución y con el naciente espíritu de reconciliación desapareciera el irracional terrorismo”, asevera.

Por la tarde y una vez cerrados los colegios electorales, Jorge Zurita recuerda una reunión con sus amigos en un bar del pueblo, en la que les comentó que su su promoción de Inspectores de Policía sería la primera que juraría ante la Constitución. “Ya no utilizaría la fórmula tradicional de “juro cumplir las Leyes Fundamentales y guardar lealtad a los principios de Movimiento Nacional. Allí, en ese bar, entre comentarios y bromas, uno de mis amigos me comentó que era un afortunado por pertenecer a la primera promoción de policías constitucionales. En ese momento no sabía claramente lo que esto significaba, pero era algo que me sonaba bien”.

General rivas, general jefe de la Cuarta Subinspección Geneal del Ejército y comandante militar de Valladolid y Palencia

Recuerda que en el momento de la aprobación del texto constitucional se encontraba cursando COU en Puente Genil, por lo que asegura no tener un recuerdo “especial” de ese día, ya que no pudo participar en la votación al tener menos de 18 años. Sin embargo, sí rememora una época de “intensa avidez” por la información que generaba todo el movimiento de cambio político, lo que llevó a incluir el ‘proyecto Suárez’ entre las materias educativas en el instituto.

“Aquel librito con el primer texto de la Constitución se convirtió en habitual entre nuestros libros de trabajo, y todavía lo conservo porque me trae el recuerdo de un momento de mi juventud en el que nos sentíamos protagonistas e implicados en algo importante”, asegura.

Cándido López, cocinero

El cocinero Cándido asegura que en aquellas fechas su padre, Cándido ‘El Mesonero’ estaba atento “a todos los cambios que le tocó vivir en la historia reciente de España” en un momento en el que el mesón era siempre “un hervidero de personalidades donde los acontecimientos de todo tipo, incluidos los políticos, se debatían en las sobremesas de nuestra casa”. Insiste en que su padre llevó, desde la gastronomía, el nombre de España “por medio mundo” y estimó que ese día estaría “con su pipa colgada de la boca a la puerta del mesón, sonriendo y recibiendo a la clientela que venía movida de todas partes del mundo por la fama de nuestro cochinillo”.

Por eso dice estar convencido, aunque no lo recuerda con claridad, que aquel día, cuando partía los cochinillos con el plato “alguna dedicatoria iría para aquello que supuso el inicio de la Transición”, un periodo en el que muchos de su generación “encontraron la mejor manera de ir todos juntos hacia el futuro”, un sentimiento que han mantenido sus descendientes “al continuar siendo fieles al espíritu de la Transición y a la Constitución que nos une a todos los españoles”.

Concha Velasco, actriz

Recuerda sus orígenes para evocar la “intensa emoción” que sintieron ella y toda su familia el día de la votación del referéndum. “Fue un momento decisivo para toda España porque solo habíamos tenido antes otra Constitución en todo el siglo. Mi madre había sido maestra republicana y yo viví aquella jornada con mucha emoción junto a ella”, señala.

La ‘muchachita de Valladolid’ vivía entonces en la Avenida de San Luis, en Madrid, y fue a votar embarazada de su hijo Paco y acompañada por su hijo mayor, Manuel, que apenas contaba entonces con dos años. Tiempo después el propio Manuel inmortalizó aquel momento de la familia yendo a votar en un dibujo que ella aún conserva con cariño. “Fue muy emocionante y lo sigue siendo para mí. Con todos los cambios o reformas que pueda necesitar, la Constitución es absolutamente necesaria y tenemos que respetarla. ¡Es nuestra Carta Magna! La considero muy importante tras lo que pasó en España; fuimos un ejemplo para todo el mundo y no debemos dejar de serlo”, sentencia.

Verónica Casado, primera española reconocida como la mejor médica de Familia del mundo

Estaba estudiando tercero de Medicina en la Universidad de Valladolid. En esos días la Facultad “era un auténtico hervidero con múltiples asambleas informativas”. “Recuerdo que fui a votar con mucha ilusión porque era la primera vez en mi vida que era convocada para dar mi opinión en un referéndum. Con todos los defectos que pueda tener la democracia, me parecía que era el mejor sistema que nos podíamos dar y que me pidieran mi opinión en un tema tan importante me parecía extraordinariamente valioso. Y aunque sentía que esta etapa podía ser frágil y con incertidumbre, también sentía que se abría un periodo de consenso con mucho potencial de crecimiento”, explica. “La agitación que imperaba en mi casa. De tanto guardar la información para que no se perdiera, no éramos capaces de encontrarla. Habíamos vivido muchos años en Francia y experimentado la democracia y ver que se iba a instaurar en España y se cerraba la transición, tenía a toda mi familia muy emocionada”, añade.

Juan Jesús Criz, jefe de Oncología del Hospital de Salamanca

Asegura que en aquel momento estaba haciendo el MIR en Salamanca después de haber leído su tesis doctoral ese mismo año. “Ya estaba casado y tenía un hijo”, dice. En las elecciones de 1977 tuvo que ir a votar a Plasencia, lugar del que procede y donde estaba empadronado, aunque en el referéndum de Salamanca ya ejerció su derecho al voto en Salamanca. “Quizá, en el 77 teníamos más ilusión por ser la primera votación tras una larga dictadura. En el 78 sabíamos que la Constitución era muy importante, pero teníamos la sensación de que estaba todo más asentado”.

“Los Médicos Internos Residentes éramos gente joven pero estábamos muy concienciados, quizá eso ahora no sea así. Recuerdo una frase de un compañero del hospital que decía que lo que estábamos viviendo era apasionante, y fue un momento emocionante y sentido”, dice.

Rosario Heras, responsable de la Unidad de Eficiencia Energética del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas

Heras recuerda esa fecha “perfectamente” porque estaba trabajando. “Tenía entre manos los datos del comportamiento térmico de un montón de recubrimientos experimentales, que era el tema de mi tesis doctoral”. No olvida “lo que supuso” en un momento personal en el que acababa de terminar sus estudios universitarios. “Sentí que esas semanas que acababa la dictadura y empezaba una nueva etapa, con la inseguridad de adónde nos iba a llevar un proceso esperanzador”, dice.

Por aquel entonces explica que vivía en un piso compartido en la calle Orense de Madrid con tres compañeros que fueron juntas a votar en un colegio público de esa misma calle. “Había que demostrar que habías ido a votar y te daban un justificantes”, reconoce.

Amanda Azañón, vocal de la Federación Castellana y Leonesa de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales y más

Estaba “en casa” porque, en esa época, las consultas y elecciones se desarrollaban en fecha laborable, y los estudiantes tenían un día de vacaciones. “Mis padres fueron temprano a votar, mientras yo, mi hermana pequeña y mi hermano nos quedamos en casa pendientes de la televisión y de largas sesiones de dibujos animados. No salí a jugar con los amigos y seguí con avidez por la noche el recuento de votos, donde todo lo que ofrecía la televisión era un terminal de texto de color verde mostrando los resultados provisionales; era todo muy artesanal”, expone.

El sentimiendo de Amanda sobre la consulta era el ambiente de optimismo muy contagioso tanto en casa como en la calle. “Yo no era ajena a aquello al venir ya de lejos, dado que si bien la llegada de la Constitución fue importante no llegó a conmovernos tanto como vivir la reforma política de 1976, la amnistía y la legalización del PCE. El referéndum fue un paso más dentro del proceso de la Transición. No obstante, a pesar del optimismo, quedaba miedo. Era muy reciente la violencia de los últimos años de la dictadura en manifestaciones que disolvía la policía con balas de goma”, dice.

A modo de anécdota alude al hecho que su hermano hizo alguna trastada en casa que no recuerda del todo bien y le regañó su padre. “Mi hermano se encaró y le dijo: esto es una democracia ¿no?, y en respuesta se llevó unos azotes mientras contenía la risa y mi madre se tapaba la cara para no reírse también”, señala.

Fely Campo, diseñadora

También lo ve así la diseñadora Fely Campo, para quien fue su primera votación, algo que “no se olvida”. Recuerda también la “emoción de esos años” y la “esperanza” de un cambio “tan esperado” en una época “llena de proyectos de futuro”. Aunque asegura no tener en la cabeza ninguna anécdota concreta de ese momento, sí evoca las conversaciones “inacabables” en aquellos cafés sobre el presente y el futuro de España y, en definitiva sobre “nuestro futuro”.

Enrique Garzón, director del Instituto de la Viña y el Vino

Aunque asegura tener un recuerdo "muy vago", no oculta que la aprobación de la Constitución supuso la disposición en España de "una carta de principios" en la que habría que basar todas las actuaciones de aquellos que han pasado por el Gobierno. "Debería de marcar más todo lo que el pueblo está viviendo", reclamó. Sin embargo, no esconde que en estas cuatro décadas el país "ha cambiado mucho" por lo que estima que sería necesaria la reforma de algunos aspectos de la Carta Magna para determinar "hacia dónde tiene que ir un país" porque la Constitución "recoge cosas que los políticos luego no cumplen", declaró. 

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